rojo el sol, que se va ocultando,
rojos los penachos de las cortaderas,
rojos los recuerdos y rojas las penas.
Rojo el fuego, que abraza la tarde,
rojas sus saetas, incendiando ombúes,
cual rojo puñales, lacerando carne,
rojo al corazón, rojas las entrañas.
Roja está la tierra, sedienta de agua,
una roja alfombra, que espera la lluvia,
roja la naturaleza, que clama en el viento
con roja esperanza y rojos anhelos.
Rojos los copetes de los cardenales,
rojas las crestas, de gallos del monte,
rojos los bracitas, que pasan volando,
rojas mis angustias y rojas mis ansias.
Roja, sangre roja, de los toros viejos,
que bufan inquietos, entre la tormenta,
rojas son las grupas, de los alazanes,
rojos son los machos y rojas las hembras.
Rojas son las tejas, de casas ajenas,
y rojas las calles, de la roja aldea,
roja como sangre, el agua que cae,
y roja la tierra, que la va sorbiendo.
Dr. Enzo David Pomi
("Antología Roja", Editorial Peazeta, Año 2000)