Por alguna razón, son las gallinas, y no los gallos, quienes son ponedoras de huevos. Mientras que el gallo cacarea, la gallina pone los huevos. De alguna forma - y sepa uno cuándo y porqué - el huevo se convirtió en el alimento proteico preferido del coraje de los valientes. Tal es así que no le costó mucho al sexo masculino, asimilarlo a sus genitales, y construir, por así decirlo, una relación entre el coraje y la masculinidad. Lástima que esa construcción imaginaria no llega a romper la barrera de la ficción, para ser una realidad.
El símbolo metafórico de los huevos se acerca cada vez más a la representación de los ovarios; y hasta coincide el origen griego de la terminología. Si bien, mediante el lenguaje infra-estructural se canalizó la ideología sexista, aún predominante, de la superioridad física, moral e intelectual del varón sobre la mujer, es la crónica de la humanidad la que termina demostrando al género femenino a la par del varón en todas las condiciones y circunstancias económicas, políticas y culturales. La emancipación de la mujer, no sólo surge de la sustitución obrera en el ciclo productivo más emergente y bélico de la contemporaneidad europea, sino también de su carácter como vehículo político y social. El género femenino, como agente productivo suprimió los conceptos errados de superioridad física e intelectual. Y fue su revolución emancipadora, la que le otorgó la paridad moral e intelectual para ser agentes políticas de una sociedad, cuyos pilares encontraban sustento en los roles que las mujeres adoptaban desde la organización doméstica y la productividad laboral.
Es el día de hoy que la mujer administra, decide, trabaja, estudia, educa y guía a las sociedades a profundos avances en materia de progreso y desarrollo, desde una condición de poder colectivo y construido en base a permanentes luchas de reconocimiento y supresión de mecanismos subordinantes. Y todo ello, sin cacarear.
Citando una estrofa de una canción del fallecido James Brown, "es un mundo de varones, pero nada sería sin una mujer". Llegará aquél día en donde los 'boludos' entenderemos que Igualdad se escribe en femenino, y que el coraje, es en todo caso, algo que debemos aprender de Ellas.
